
SEGUNDO FESTIVAL DE CINE LATINOAMERICANO EN OAXACA
LOS RESULTADOS
Por: Alejandro Leal, Lucía M. Valle y Perla Schwartz / enviados a Oaxaca
Dada la escasa presencia del cine latinoamericano en México (sobre todo el de las pequeñas industrias fílmicas de ciertas naciones y las propuestas prácticamente independientes como la haitiana), resulta un importante logro el que se haya llevado a cabo el Segundo Festival de Cine Latinoamericano (del 15 al 20 de abril de 2008) en la siempre mágica ciudad de Oaxaca, entidad que aprendimos a conocer y amar gracias a sus hospitalarios habitantes y las serenas caminatas nocturnas de regreso a nuestros respectivos hoteles (Parador Crespo y Fortín Plaza) luego de cada jornada de apreciación y gozo cinematográfico que nos ofreció el Festival.
Esta brillante iniciativa de difusión fílmica propulsada por la Dra. Leonor Magenties contó con siete foros para la proyección de más de cien películas, entre largometrajes de ficción, documental y cortometrajes de Argentina, Brasil, Colombia, Belice, República Dominicana, Cuba, Haití, Ecuador, Uruguay, Cuba, Bolivia, Venezuela, República Dominicana, Guatemala, Perú y por supuesto una muestra de trabajos mexicanos. Pero en particular destacó la presencia chilena, ya que en esta ocasión el país invitado fue Chile, el cual ha incrementado en los últimos años sus producciones fílmicas, donde a decir del cineasta Luís R. Vera, a partir de los 90s se filman muchas películas que resultan ser aventuras creativas personales.
Diversidad de expresiones, presupuestos económicos mínimos, pero sin embargo una gran autenticidad y creatividad preside a dichos trabajos, la mayoría de los cuales difícilmente volverán a ser proyectados en México. Todos ellos filmes de las temáticas más diversas, cubriendo la política, la migración, las historias minimalistas, los retratos de sociedad, la música, el deporte, el crimen, la violencia, los recuerdos o la búsqueda de raíces, entre otros temas. Días en que fue posible conocer a varios realizadores noveles como ya consagrados.
Cabe mencionar que el jurado estuvo presidido por Rodrigo Díaz, Director del Festival del Cine Latino de Trieste. Los ganadores del Segundo Festival de Cine Latinoamericano en Oaxaca fueron:
Orlando Vargas (2006) es la ópera prima de Juan Pittaluga, quien aborda de manera sensible la trayectoria diplomática de su padre, quien recibe fuertes presiones por parte del poder político y su secretario se preocupa abiertamente por él.
Desterrados (2008), del oaxaqueño Gustavo Mora (un hombre con coraje comprometido con México para que éste tenga una situación digna), aborda la lucha de César Toimil por la búsqueda de mejores condiciones de vida para los campesinos de la Cuenca de Papaloapan en Oaxaca, filme que desmiente la versión gubernamental de los hechos, que acusa a este hombre de ser responsable del robo del ganado y del narcotráfico de dicha región.
Estrellas de la Línea (2006) de Chema Rodríguez, cuenta cómo Valeria, Vilma, Mercy y el resto de sus compañeras tienen el sueño de ser tratadas con mayor dignidad y ya no ser sometidas a la violencia cotidiana de la cual son víctimas; ellas son prostitutas que forman un equipo de fútbol y en un torneo oficial son expulsadas debido a que son mujeres de la calle.
De las películas proyectadas hay que destacar El Grano (2007), del carioca Petrus Cariry, un filme sumamente poético donde Perpetua, la matrona y abuela de una familia rural, está a punto de morir y prepara a su querido nieto Zeca para la inevitable separación y el duelo posterior. Ella le narra amorosas historias que contienen un mensaje subterráneo por la alegría de vivir y por recordar a los seres queridos que se nos adelantaron en el camino, pretendiendo hacerle más soportable su ausencia futura a ese nieto que ella ama tanto. Es una cinta donde el paisaje se impone a la palabra para situar al espectador en un mundo de amor y esperanza, muestra de la impecable factura que tiene gran parte del cine brasileño.
Por su parte, el realizador Luís R. Vera nos entrega en Fiesta Patria (2007) un testimonio de la situación de Chile a partir de una reunión de familia en una casa de campo, con un desfile de personajes que son metáfora de los diversos miembros de la sociedad chilena. La palabra se impone en la imagen para un reflejo de cómo el pasado se impone en el momento presente y las pasiones vencen al raciocinio.
Del mismo realizador se mostraron tres bellos documentales en torno a tres grandes poetas chilenos, todos ellos paradigmáticos y líderes de opinión, como son Violeta Parra, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, entretejiendo la magia de la palabra con la fuerza de la imagen.
De Argentina, entre otros filmes se pudieron ver: Ciudad en Celo (2007) de Hernán Gaffet, una comedia dramática con carácter intimista que muestra a hombres y mujeres desencantados y solitarios en búsqueda del amor que se reúnen cotidianamente en el Bar Garrington, donde el dueño es amante de la música de Gardel y Duke Ellington, una película interesante pero que no está lograda del todo, por ser muy reiterativa y por faltarle mayor ímpetu existencial a sus personajes.
En cambio, El Niño de Barro (2007) de Jorge Algora es una bien lograda película de época que transcurre en 1912, basada en hechos reales en torno a la historia se un niño capaz de intuir quién y dónde se comete una serie de crímenes, filme que cuenta con una sólida dirección de arte y una espléndida interpretación de Maribel Verdú como la madre del protagonista.
Por su parte, Tiene SIDA el Presidente (2006) de Arnold Antonin es un interesante trabajo que da un retrato de la sociedad haitiana, al tiempo que asoma en la vida de un cantante de éxito y el cómo es víctima de la terrible enfermedad, sin embargo no se deja vencer por la misma y sale avante apoyado en la complicidad de Nina.
México estuvo representado por trabajos como los documentales Los Laberintos de la Memoria (2006) de Guita Schyfter, un valiente testimonio de la búsqueda de raíces de una mujer judía en la ancestral Polonia, tierra de sus padres y de una chica indígena en Cuba donde fue criada por una madre adoptiva, así como Los Demonios del Edén (2007) de Alejandra Islas que delinea el periplo de la periodista Lydia Cacho en torno al descubrimiento de una red de pederastas en Cancún. Sin olvidarnos del espléndido largometraje La Vida Inmune (2006) de Ramón Cervantes, que sabe reflejar el estado de descomposición de una familia y la profunda depresión de la madre, jefa del clan, con una gran interpretación de Carmen Beato.
Mención aparte merece la coproducción México-Reino Unido El Diablo y la Nota Roja (2007), de John Dickie, documental que tiene por protagonista a Alejandro Villafañe Tepox alias “El Diablo”, reportero de la sección policíaca del periódico oaxaqueño El Imparcial, quien con genial desfachatez devela el quehacer diario de su oficio siempre al lado de la muerte.
En suma, este Segundo Festival de Cine Latinoamericano en Oaxaca fue exitoso y mostró que el cine en América Latina está vivo y tiene mucho que decir.
CHECA LA NOTA DE ALEJANDRO LEAL Y LUCÍA M. VALLE EN TORNO AL INICIO DEL SEGUNDO FESTIVAL DE CINE LATINOAMERICANO EN OAXACA
CHECA LA ENTREVISTA CON LA DOCTORA LEONOR MAGENTIES, DIRECTORA DEL SEGUNDO FESTIVAL DE CINE LATINOAMERICANO EN OAXACA, A CARGO DE PERLA SCHWARTZ

Director General: Alejandro Leal
Editora en Jefe: Lucía M.Valle
Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, María Lourdes Alvizo, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz - Asistente Editorial: Maricela Olmos
Copyright © 2000-2008 TuCinePortal.com - Prohibida la reproducción parcial o total
|
BÚSQUEDA EN TuCinePortal.com powered by FreeFind |