ENTREVISTA

EUGENIO CABALLERO

LA MEJOR DIRECCIÓN DE ARTE ES LA QUE NO SE NOTA

Por: Mario Villanueva S.

Un Oscar por su trabajo en El Laberinto del Fauno está lejos de haber sido sobrevaluado por el director de arte Eugenio Caballero; contrariamente, el mexicano afirmó una modestia sincera y que alimenta su disciplina y el esmero para realizar su labor en los sets cinematográficos. Relajado, dispuesto y sin pretensiones, Caballero habló para TuCinePortal.com de su labor en Rudo y Cursi, cinta protagonizada por Gael García Bernal y Diego Luna donde la historia cuenta las experiencias de un par de hermanos en su lucha por sobresalir en el futbol nacional pese a sus limitaciones.

Cuando logras lo que con El Laberinto del Fauno, tus expectativas y las de quien te contrata cambian, y lo que esperas del nuevo proyecto se eleva. ¿Cómo adaptarse?

“Efectivamente, pero eso no tiene qué ver con el tamaño de los proyectos sino con la calidad del guión, y la posibilidad que tengo de ayudar a contar esa historia. A veces son proyectos enormes y otras pequeños, a mi me gusta combinar las dos cosas; no creo que por haber ganado un Oscar deba ir a Hollywood a hacer solo películas de grande formato… no me niego a eso. Muchas de las historias que me mueven se generan en Iberoamérica que, de alguna manera, es un mercado natural y automático para contar nuestras historias.Los retos que me interesan están en lo que pueda aportar, y las expectativas cambian dependiendo de la gente que me contrata. Tengo muchos años haciendo y eso y la gente sabe cómo es mi trabajo y la calidad nunca está en juego, lo que siempre exijo son las condiciones para poder hacer la interpretación de la historia como yo la considero.Quien me contrata sabe que entrego mucho y que tengo un nivel de detalle que me hace llegar hasta las últimas consecuencias. Todo esto es muy complejo porque poca gente sabe lo que es la dirección de arte pero se puede definir como la parte visual del cine; para lograr esa parte se puede contar desde la estética o desde la narrativa, yo me he decantado hacia la narrativa: es la posibilidad del medio visual para contar la historia de los personajes que no se puede contar en el guión, darles un alma, un contexto y, por otro lado, es hacer sentir, lo cual para mi es muy importante porque es el fin último del cine; todo lo demás está en función de esto”.

¿Qué hiciste para poder hacer sentir al público lo que ideaste que debería de sentir, sobre todo por los ambientes en que se desarrolla la película?

“Mi proceso empieza con la investigación. Cuando leo un guión defino cuáles son los cabos que debo seguir y los investigo; cuando tengo algo avanzado eso, entonces hablo con el director y empezamos a crear el concepto visual de la película…”.

¿Te metes a esos ambientes?

“Claro, es esencial que uno vaya y visite casas… una de las cosas difíciles en este proyecto era que no pasáramos la línea entre la comedia y la caricatura; traté los ambientes con el mayor respeto a lo que vi en esas investigaciones, y lo que hicimos fue dividir el mundo en tres partes: la rural, la urbana y el futbol; en la rural quisimos que se viera esa carencia pero también esa calidez y dignidad; el mundo urbano es gris en cierto sentido, hostil y gigante, lleno de otros mundo donde está este mundo falso del espectáculo y de los futbolistas, del oropel que está alrededor de esto; el mundo del narco entra en el mundo de la ciudad que es el que ellos (los personajes de Gael y Diego) vienen a descubrir.Los sets tienen lo mismo que en el  guión, muchas capas por debajo de su buen funcionamiento en lo anecdótico y la comedia: había una historia de competencia entre hermanos, un apunte social y muchas cosas que están ahí que si vuelve a ver y se olvida del chiste inmediato se le rasca y el público lo puede encontrar; en cada objeto hay un por qué de su lugar ahí y no en otro”.

¿Cómo se involucraron en el mundo del narco, porque no es fácil conocerlo ni acercarse a éste?

“Lo que hicimos fue investigar y luego interpretar. Por ejemplo, en la escena de la pelea de gallos, nos preguntamos qué está pasando en ese momento en esa especie de gallera clandestina, y dijimos: Beto se está hundiendo en el vicio de la apuesta, y tiene qué haber un contraste enorme con lo que le pasa a Tato que, en ese momento, a través de la televisión lo meten por primera vez y mete su primer gol y ahí inicia su carrera fulgurante.Queríamos reflejar ese hundimiento que tenía Beto; buscamos el entorno donde podíamos poner esa gallera que reflejara el mundo que se le destruye a Beto; pensamos que un taller donde estuvieran coches hechos pedazos y partes de autos era un gran lugar; interpretamos e hicimos sentir.El otro mundo complejísimo era el del futbol porque había que hacer dos equipos que fueran creíbles, de tal modo que el espectador le sonaran extraños los nombre pero que no ponga en duda que esos equipos existen, y para mí ese el mayor reto”.

El público, cuando vea la película, ¿se acordará de algún jugador real, de un narco, de personajes existentes?

“Lo ideal es que se acuerden de estos personajes porque son muy entrañables; pero no me interesa que se quede en su cabeza el equipo Nopaleros o el Amaranto, sino que eso funcione y se crea algo complejo para que funcione para esos personajes y el momento en que ellos están enfrentados en la cancha”

¿Cómo le haces para no repetirte?

“Me meto y entiendo las necesidades de cada proyecto; se dice que la mejor dirección de arte es la que no se nota y yo estoy de acuerdo con eso; entonces debo ser un camaleónico, me adapto a cada proyecto para contarlo con la óptica que el director requiere y ser siempre armónico con el proyecto como tal; sin embargo, sí creo que hay estilos, a mí me gusta, primero, que la óptica y el diseño vayan en función de los personajes; otra, llegar hasta las últimas consecuencias con los objetos que hay alrededor de los personajes y que tengan una razón de ser; después, llegar al realismo con la textura cuidando que nada se vea falso”.

Finalmente, ¿cómo te alimentas para ello?

“Me alimento de muchas fuentes: de la pintura, del cine, de la fotografía, de la música… uno de los momentos que más me gustan de mi trabajo es aquel cuando leo el guión y abre mis sentidos, y en ese momento muchas de las cosas que voy viendo en la calle, que escuchas, lees y buscas, empiezan a tener sentido en el rompecabezas visual que tienes que resolver, y eso para mí es algo muy trascendental”.

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Director General: Alejandro Leal

Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, Julia Elena Melche, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz. Asistente Editorial: Maricela Olmos.

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