NUNCA PODRÍA SER TUYA

EL MIEDO A ENVEJECER

Por: Perla Schwartz

Siempre se agradece una comedia romántica y sobre todo cuando ésta lleva por protagonista a la siempre talentosa Michelle Pffeifer una actriz con un amplio registro de matices interpretativos, sólo así una película que podría haber sido intrascendente gana un brillo particular como de hecho sucede con Nunca Podría Ser Tuya (I Could Never Be Your Woman) dirigida y escrita por Amy Heckerling (Clueless).

No se trata de una película que pasará como una de las mejores de la historia del cine, sin embargo es un trabajo realizado con oficio y con la intención explícita de divertir a su audiencia. La historia es por demás sencilla Rosie (Michelle Pfeiffer) es una mujer que ha pasado los 40 años, es guapa, inteligente y sumamente trabajadora , ella se encarga de producir diversos programas televisivos de comedias de situaciones. Le preocupa que el rating de algunos de estos programas ha bajado de un modo considerable.

Ella es una mujer divorciada que ha fracasado en dos matrimonios y su gran orgullo es Izzie (Saoirse Ronan), su hija adolescente, que está en un momento de su vida que ya no le interesa jugar con Barbies, sino que pone todas sus energías en conquistar al huidizo Dylan, hasta que aprende bien la lección que a los hombres no hay que darles mayor importancia.

Rosie tiene una especie de alter ego, como de hecho sucede en Sueños de un Seductor, en este caso es la madre naturaleza (Tracey Ullman) quien la aconseja que hacer y no hacer, ella nunca se imaginó que caería rendida a los pies del comediante Adam Perl (un muy simpático Paul Rudd), quien tiene el grave inconveniente de ser más de 10 años menor que ella.

Con todos sus resquemores ella se da la oportunidad de vivir el romance como si fuera una adolescente y adquiere un “segundo aire”, sus ojos brillan de felicidad, aunque se siente inquieta pues sabe que nunca le podrá dar un hijo y que podrá tener competencia con chicas más guapas y jóvenes que ella.

A grandes rasgos tal es la trama de Nunca Podría Ser Tuya que es una comedia fresca que por un lado aborda la crisis de los 40, y por otro da un retrato fiel de las interrelaciones personales que se transforman en un acertijo. El optimismo rige a esta película que en momentos es mordaz y sumamente perspicaz, y donde se nota la mano femenina de Amy Heckerling quien huye de la vulgaridad y de situaciones burdas.

Es asimismo un homenaje a esa película inolvidable que fuera El Graduado de Mike Nichols, porque allí también un joven estudiante seduce a Mrs. Robinson, y es también una lección de vida en el sentido que nunca es tarde para volverse a dar una oportunidad y reencontrar momentos de felicidad e intensidad emotiva, lo desafortunado son algunos pastelazos que sobretodo recaen en la intervención de Rudd.

No obstante el filme de Heckerling si uno acude sin mayores pretensiones al cine es del todo disfrutable y muestra ese miedo muy humano de envejecer y el como en la actualidad han proliferado un sinnúmero de productos como el Botox o los implantes de cabellos para el rejuvenecimiento, que por fortuna que la protagonista sea Michelle Pfeiffer.

Nunca Podría Ser Tuya es una comedia que hará las delicias del espectador que se acerque al cine en busca de un divertimento inteligente y grato.

Nunca Podría Ser Tuya. Título original: I Could Never Be Your Woman. Dirección y guión: Amy Heckerling. Fotografía: Brian Tufano. Música: Mike Hedges. Intérpretes: Michelle Pfeiffer, Paul Rudd, Tracey Ullman , Saoirse Ronan, Jon Lovitz. Duración 97 minutos. Estados Unidos, 2007.

Director General: Alejandro Leal

Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, María Lourdes Alvizo, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz - Asistente Editorial: Maricela Olmos

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