
RAMBO: REGRESO AL INFIERNO
A FIN DE CUENTAS, HÉROE DE ACCIÓN
Por: Alejandro Leal
Sylvester Stallone se reconcilió con su alter ego pugilista a través de Rocky Balboa (2006) al recuperar parte del espíritu que hizo grande a la primera cinta, Rocky (1976), que luego devino en cintas más apegadas a la mercadotecnia que a la inspiradora propuesta inicial, pero ¿con qué se quiere reconciliar a través de Rambo: Regreso al Infierno (John Rambo, 2008)? ¿Quiere avenirse con el atormentado veterano de Vietnam de la primera entrega de la saga, Rambo (First Blood, 1982), o con el mercenario invencible de la gastada fórmula de sus secuelas?
Quisiera pensar que Stallone desea un logro como el que obtuvo con Rocky Balboa –también dirigida por él–, pero las buenas intenciones se ven enmarañadas entre la sed de violencia exacerbada que exhibe Rambo: Regreso al Infierno, sin duda la más sangrienta de la franquicia, escondiendo así entre la brutalidad retratada los remanentes de humanidad latentes en John Rambo (Stallone), cuya esperanza de retomar su vida previa a Vietnam se vio empañada por la intolerancia en el primer filme y por la etiqueta comercial de ser una mera máquina de guerra o, si se quiere, títere panfletario de la supuesta superioridad militar estadounidense, en las siguientes entregas.
Es con esta última faceta –dejémosla en héroe de acción– con la que parece identificarse más Stallone, productor-guionista-director-protagonista de este retorno que se quiere redentor del personaje pero que se conforma con la magnificación de las tomas de combate en vez de articular un discurso que apuntale sobre bases más firmes la súbita resolución que se pierde entre los créditos finales, que ameritaba mayor sustento y desarrollo previo.
John Rambo tiene una vida de bajo perfil en Tailandia, donde se dedica a cazar serpientes para venderlas a encantadores de víboras. Un grupo de misioneros estadounidenses acude a él para que los lleve en su barcaza hacia Burma (Unión de Myanmar, antes Birmania), zona de guerra a la que quieren aliviar con sus buenos oficios; sin embargo, tras un incidente en el que Rambo les salva, ellos no quieren tener nada que ver con alguien así. Durante un ataque, los misioneros son capturados, de lo cual Rambo se entera al ser contactado para transportar a unos mercenarios contratados para rescatarles, tarea a la que Rambo se une por su cuenta, en especial dado el afecto por Sarah Miller (Julie Benz).
Rambo: Regreso al Infierno. Título original: John Rambo. Dirige: Sylvester Stallone. Guión: Sylvester Stallone y Art Monterastelli. Fotografía: Glen MacPherson. Música: Brian Tyler. Con: Sylvester Stallone, Julie Benz, Paul Schulze, Graham McTavish, entre otros. Duración: 91 minutos. Estados Unidos / Alemania, 2008.

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Editora en Jefe: Lucía M.Valle
Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, María Lourdes Alvizo, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz - Asistente Editorial: Maricela Olmos
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