ENTREVISTA CON CELSO PIÑA

Por: Mario Villanueva S.

El Centro Histórico de la Ciudad de México, una tarde tranquila y el clima agradable ambientaron la oportunidad de charlar con Celso Piña. De entrada, la garantía de la entrevista se sustentaba en la franqueza del músico regiomontano nacido en 1953, en Nuevo Repueblo al sur de Monterrey, y la disponibilidad para hablar con él de cualquier tema.

Previo a la conferencia en la que sería presentado como Embajador de la asociación civil VIH No es una Banda de Rock, Celso Piña llegó puntual a la cita: pantalón claro y camisa floreada estilo Magnum pero con el mostacho menos abultado, anteojos bifocales y el caminar que da el ser de barrio bravo.

Sin rodeos inició la conversación con la advertencia de que no se extrañara con la rareza de alguna de las preguntas. “Cómo cuál”, respondió:

¿Qué prefieres para ir al baño, periódico o revista?

“¿Para limpiarme o pa’ leer? Para limpiarme utilizo papel higiénico Regio acolchonadito; y para leer la revista Kalimán”.

¿A quién prefieres, a Hugo Sánchez o Lavolpe?

“A Hugo Sánchez porque es buen tipo, hizo muy buenas cosas, ahora no le han salido pero igual no desmerita lo que hizo; acuérdense de los Pichichis, ¿quién más?; hay que valorar a la gente por lo que hizo y por lo que hace, aunque el equipo no le funcionó muy bien igual me gusta más Hugo Sánchez”.

Su naturaleza norteña, recia y de barriada no hacen de Celso un garañón, golpeador ni abusador. Por el contrario, su cercanía con el pueblo le dan argumentos para defender las causas de los desprotegidos, excluidos y de las minorías. Por eso no se acompaña de guardaespaldas ni anda en autos lujosos, sigue utilizando el transporte público o sentándose en una banquita para echarse unos tacos en cualquier puesto callejero de La Sultana del Norte. Lo único que lo hace diferente a los demás, dice, es que le piden autógrafos y él los reparte sin reserva ni presunciones.

¿Machín o mandilón?

“Mmm, ehhh, las dos cosas. Yo creo que cuando hay que ser machín hay que ser machín, y cuando ves a tu mujer que está tirada por una gripa simple o como cuando le anda… su cosa de las mujeres (a unas les pega muy duro y a otras pues nada), creo que hay que ayudar ahí; es bueno, en ciertas ocasiones, ser mandilón con tu pareja”.

¿En qué momentos has sido machín?

“Machín en resolver algunas situaciones en la casa, en que hay que salirle al toro por tu hijo que hizo aquello o tu hija que aquello, todo eso, pues hay que ser ahí hombre; y, como te digo, mandilón cuando tu mujer está enferma hay que ayudarle hacer la comida; yo hago una sopa de arroz muy buena, te la recomiendo –cuáles la receta— Bueno pues nada más vas a la tienda y la compras –entre risas— y fue todo".

¿Felipe Calderón o Andrés Manuel López Obrador?

“¿Felipe o Andrés Manuel? –pensativo—. Mmm eso ya es política. Yo le dejo la política a los que saben de política –¿pero como pueblo?— Bueno, como pueblo, ahorita yo creo que Felipe… está haciendo bien las cosas”.

¿PAN, PRI o PRD?

“Mmm, Pop, jajajajaja”.

¿Izquierda, derecha o centro?

“No, no, no, centrado, centrado. Ni muy muy ni tan tan. Acuérdate que los extremos siempre son malos, por eso siempre me ubico en la vida y ante todas las cosas en el centro, aquí nomás, ni allá ni acá. –¿No te casas con ningún color con ninguna playera…?— No, no, no es mi ideología”.

¿Cómo se relee Celso Piña, cómo se ve a la distancia, cómo se autocritica, cómo se siente?

“Un poco más viejo, un poco más loco, un poco más pensativo ¿no?, con un poco más de deudas; con un poco más de todo, ta’ bien. Lógicamente los años traen algo. Ahora, gracias a Dios, no tengo ninguna enfermedad, estoy chido, ´toy bien, ´toy bien ubicado, quiero hacer música, quiero seguir haciendo más música hasta que Dios quiera; yo no puedo decir nomás hago este disco y me jubilo, aquí no hay jubilación, aquí es hasta que Dios te dé licencia. Yo he visto gente muy grande, de 70 u 80 años, tocando cabrón con esa vitalidad; y eso es lo único que le pido a Dios, salud y de lo demás uno se encarga”.

Recuerdas la película de Rocky donde le dicen que ya no es el mismo boxeador porque perdió la mirada y el hambre de triunfo de los que buscan una oportunidad, ¿a ti no te ha pasado eso?

“No. Son profesiones diferentes; el box es otro pedo; los toros, no sabes, en cada salida ahí si te vas jugando la vida cabrón. En la música no es tanto porque, por ejemplo, hay futbolistas que ya a los 30 años… (con un ademán de las manos indica que se van), hay boxeadores que 25-30 ya; pero hay músicos que a los 70, 80, andan ahí. No creo haber perdido nada, al contrario, creo que voy haciendo más adeptos a mi estilo y a mi línea, que les gusta mi onda, mi desenvolvimiento, cómo hago las cosas, con quién hice esto o aquello o lo otro; no ha sido mella en mi trabajo, cuando menos yo no lo he sentido".

Uno hombre como tú, a los 55 años, ¿cómo ve a las mujeres, la música, la vida, la sexualidad?

“Distinto, lógicamente. Mira, yo antes lo hacía unas tres veces al día, ahorita ya lo hago tres veces a la semana. La edad no pasa, no es que diga con un mejoral se me quita, no, esa te llega y te llega. Te vuelves más sentimental, cuando estás chavo dices ‘está bien’, ahora ya no; hay muchos cambios; yo nunca fui tendido para las mujeres, ahora menos, ahora soy más normal; lo que quiero es seguir trabajando, hacer más música y llegar hasta dónde me lleven”.

Has resistido a la moda, ¿pero a qué más has resistido?

“¡A los vicios!… porque mira que en esto es muy fácil caer en la drogadicción pero gruesa: que el pase, que la coca, que el crack, que el wara wara, que el tarolo, que el chemo, que la inyectada, que todo eso, yo lo he resistido; mi único vicio es la cerveza y la música; ´toy exento de decir: tuve que internarme y estar en Oceánica; francamente no he tenido nada de eso, y hasta el cigarro lo dejé; son cosas que te das cuenta que no te hacen falta".

¿Qué pasa con el deseo de conocer Colombia, en realidad no conoces o sólo es parte de un mito y ya has ido?

“No conozco Colombia. No es miedo a nada, a qué, no le debo nada a nadie. A todos nos pasa que cuando traes algo, por ejemplo, voy a comprar esa bicicleta, y la voy a comprar y no la compras y tas y tienes pero no la compraste; se enfría el wara wara y ya, y dices ahí está la bicicleta, pero ya se te acabó el gusto. Puedo ir a la hora que yo quiera, pero te digo que se me acabó ese tipo de ir como cuando me soñaba en Colombia y que iba a visitar esto y l’otro; y mira ahora ya prefiero ir a España, a París, a Japón; pero igual al rato pasa lo mismo y se me quitan las ganas; y bueno, no pasa nada".

La vida de Celso es sencilla, no se complica. Por eso, evita caer en las crudas morales porque “ésas sí son difíciles de curar; cuido no cagarla para no pedir perdón”. Y está satisfecho con lo que tiene, se dice Rayado y asegura no hacerle falta nada ni siquiera ejercer el poder ganado al seducir con su música: jóvenes, intelectuales, viejitas, políticos o poderosos.

No se preocupa por el futuro porque sabe que nadie le asegura amanecer mañana. Y su filosofía se simple: “lo malo es fácil, es una puerta amplia; lo bueno es una puerta angosta y por ahí hay que meterse”.

¿Qué hace Celso Piña hoy?

Para la celebración de 25 años de carrera (“que en realidad vendrían siendo como 28”, aclara), el músico regiomontano realiza los últimos detalles de la producción del que es su nuevo álbum, Celso Piña: Sin Fecha de Caducidad, disco que salió a la venta en julio de 2008 y en el que participan Eugenia León, Lila Downs, Aleks Syntek, Ely Guerra, Benny Ibarra, Alex Lora, Pato (Control Machete), Nicho Hinojosa y El Sargento García, entre otros.

“Fíjate que papá (Isaac Piña Marroquí) me hizo una canción, no es cantante mi papá es mi papá, y hoy (martes 27 de mayo de 2008) a las 9 de la noche graba su canción; me pareció bueno que apareciera como invitado de honor; se llama Sin Corazón y es un bolero de cuando mi padre andaba herido porque su novia lo dejó; ahora él tiene 70 años”.

Hay varios invitados que no son muy del agrado de los críticos, ¿pareciera que tú les haces el favor y no ellos a ti?

"No lo pienso ni lo he pensado así, no lo veo así ahora ni cuando hice Barrio Bravo. Yo lo veo como una cosa de solidaridad, de hermandad, de buena vibra, de que música es música toques lo que toques así sea rap, rock & roll, tutti frutti, lo que quieras; o sea, son siete notas con sus agregados y sus disminuidos; si me dicen acompáñame en Do o en Re, los acompaño en lo que me dicen. Cada quien tiene su luz propia y su público, unimos esto para que salga algo bueno para todos y no nada más para mí o para ellos".

Director General: Alejandro Leal

Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, María Lourdes Alvizo, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz

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