¡HIJO DE . . . BUSH!

DESARTICULADA REVISIÓN HISTÓRICA POR PARTE DEL DILUIDO OLIVER STONE

Por: Alejandro Leal

No es una comedia aunque el título en México de esta cinta suene a tal. ¡Hijo de… Bush! (2008) es W., la película del polémico director Oliver Stone en torno a la figura del ahora ex Presidente de Estados Unidos George W. Bush filmada hacia el final del mandato de éste y que, quizá por la inmediatez de su hechura en relación con la aún palpable obra política del repudiado personaje, no tiene el distanciamiento necesario para una paráfrasis crítica de carácter histórico.

A pesar de sus serias pretensiones, el filme a momentos resulta caricaturesco. La interpretación que Josh Brolin hace del texano es abiertamente granguiñolesca, aunque sin el sentido paródico de Will Ferrell en Saturday Night Live (de 1999 a 2002) o la mordacidad de la animación Lil´ Bush (2007-2008), pero habrá a quien le recuerde lastimosamente al descabellado Timothy Bottoms en la teleserie That´s my Bush! (2001). Como sea, Brolin ejecuta una labor cuyas intenciones –si acaso existen– se desdibujan constantemente por la episódica naturaleza de la desordenada narrativa empleada por Stone.

¿Dónde quedó la experiencia adquirida con los retratos de álgidos periodos históricos y presidenciales que el mismo Stone nos ofreció con JFK (1991) y Nixon (1995)? El discurso desarticulado de ¡Hijo de… Bush! palidece incluso ante un ejercicio más combativo –que era lo que se esperaba del diluido realizador– como lo fue el docudrama El Asesinato del Presidente (Death of a President, 2006), también filmado durante la presidencia de George W. Bush.

RETRATO DE UN POLÍTICO POLÉMICO

Por: Perla Schwartz

Sin lugar a dudas Oliver Stone es uno de los directores más polémicos del cine estadounidense actual. No es un realizador para todos los gustos y, por lo general, maneja tanto la sátira como la ironía en varias de sus películas. Su más reciente cinta, ¡Hijo de… Bush! (W., 2008), no es la excepción.

Más que un biopic este filme es un retrato a grandes pinceladas de George W. Bush, el Presidente número 43 de Estados Unidos, presentando apenas algunos retazos de su vida personal y el momento político más álgido de su carrera cuando decide que su país invada a Irak en 2003.

Stone nos lo muestra como oveja negra y mal estudiante sumamente alcoholizado cuando cursaba estudios en la Universidad de Yale; gran fan del béisbol (incluso fue dueño de un equipo durante algún tiempo); su paso como Gobernador de Texas; su llegada a la Casa Blanca.

Josh Brolin interpreta magistralmente a Bush, aunque por supuesto apoyado por un buen maquillaje dado que su parecido no es mucho; un Bush inseguro y un tanto frívolo, un looser que cuando opta por entregarse a la religión evangélica tiene el modo de fortalecer su férrea voluntad. Asimismo, se deja entrever un hombre arbitrario y ególatra que no sabe tomar las riendas de su vida personal y política.

Stone se enfoca en las acres discusiones que Bush sostiene con su padre (interpretado por James Cromwell) como si existiera una profunda rivalidad entre ambos. También hace énfasis en la relación con Laura, la esposa del Presidente (una correcta Elizabeth Banks), y cómo ella en ocasiones se convierte en su paño de lágrimas.

Bush busca ser el centro de atención a pesar de ser tironeado por su Vicepresidente, Dick Cheney (Richard Dreyfuss), un hombre con ideas megalómanas e imperialistas, siendo el más moderado Colin Powell (Jeffrey Wright). Asimismo, Stone nos ofrece su perspectiva deCondolezza Rice (una casi “clonada” Thandie Newton). Sin embargo, muestra de manera un tanto vaga las discusiones que los miembros del gabinete sostienen para tomar un sinnúmero de decisiones trascendentales.

Stone hace más hincapié en el Bush privado. En momentos la película cae más en lo melodramático que en un análisis más profundo como ameritaría un Presidente republicano que ha sido muy polémico. En contraste, el cineasta entregó mejores trabajos al abordar las figuras de John F. Kennedy en 1991 y la de Richard Nixon en 1995.

Lo que es innegable es que ¡Hijo de… Bush! sí funciona a nivel de entretenimiento; el filme tiene buen ritmo aunque sea convencional (fue filmado durante 46 días en Shreveport, Louisiana en la primavera de 2008) y contiene algunos elementos de una sátira abrasadora.

Aunque la cinta no fue muy bien recibida en Estados Unidos y en algunos países como España pasó directamente al mercado del DVD, es de lo más interesante que ha presentado Oliver Stone en la última década.

¡Hijo de… Bush! (W., Estados Unidos, 2008). Dirige: Oliver Stone. Guión: Stanley Weiser. Fotografía: Phendan Papamichael. Música: Paul Cantelan. Con: Josh Brolin, James Cromwell, Elizabeth Banks, Richard Dreyfuss, Thandie Newton, Jeffrey Wright, Ellen Burstyn, entre otros. Duración: 129 minutos.

Director General: Alejandro Leal - Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz. Asistente Editorial: Maricela Olmos.

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