EL DÍA QUE LA TIERRA SE DETUVO

GRANDILOCUENTE JUEGO CON LAS EXPECTATIVAS

Por: Alejandro Leal

Plano remake del clásico homónimo de la ciencia-ficción de 1951 de Robert Wise, El Día que la Tierra se Detuvo (The Day the Earth Stood Still, 2008) –a cargo del director Scott Derrickson y el guionista David Scarpa– no tiene más sustento que la grandilocuencia de sus pretensiones, con el aval del derroche de efectos especiales y el siempre sucio juego de las expectativas para disimular un planteamiento unidimensional que por sí solo no podría sostener a la película.

El sencillo pero lúcido filme de Wise, aún con los mínimos recursos de su época, brindó un discurso que con cierta profundidad en el atisbo de la naturaleza humana conminaba con empatía a los terrícolas a rechazar la agresividad, por entonces creciente dadas las suspicacias de la Guerra Fría y la amenaza del rampante armamentismo atómico, que podría expandirse más allá del planeta en cuanto la humanidad alcanzara el espacio.

Aquella cinta, basada en la historia breve Farewell to the Master –publicada en 1940 por Harry Bates–, es ahora tomada como mera referencia en cuanto a apariencia y esbozo general. En su intento de adecuarla a nuestros días, Derrickson y Scarpa transforman la preocupación por el alegado expansionismo atómico en regaño por el deterioro ecológico del planeta, bajo amenaza de desaparecer de la faz de la Tierra a la humanidad, causante de dicho quebranto.

Ello a través del alienígena con apariencia humana Klaatu, interpretado por Keanu Reeves en indolente actuación –estilo que se ha convertido ya en su marca registrada–, quien aterriza en una esfera gigante en Central Park –ya no en una nave en Washington D.C. como en la original– y es atacado por un soldado, tras lo cual emerge de la esfera el robot gigante Gort, que inmoviliza el armamento. En adelante, Klaatu entabla relación con la astrobióloga Helen Benson (Jennifer Connelly) y su odioso hijastro negro –un Bush en potencia, con retrógrada mentalidad post 11-S, y ojo porque los negros son los nuevos blancos– Jacob (Jaden Smith, hijo de Will Smith), quienes de último momento y de la manera más insustancial logran convencerlo de no exterminar a los humanos.

Sin embargo, y más preocupante que lo fallido del manido desarrollo del filme, es que se nos quiera conmover y llamar a la empatía mediante condiciones cuidadas al extremo en cuanto a lo políticamente correcto y un discurso cuya naturaleza sociológica y política –de la cual realizador y guionista parecen no percatarse– ofrece hacia el exterior de Estados Unidos un mensaje que puede ser reinterpretado con una percepción alterada a resultas del prejuicio provocado por el accionar internacional estadounidense.

El Día que la Tierra se Detuvo (The Day the Earth Stood Still, Estados Unidos, 2008). Dirige: Scott Derrickson. Guión: David Scarpa. Fotografía: David Tattersall. Música: Tyler Bates. Con: Keanu Reeves, Jennifer Connelly, Jaden Smith, Kathy Bates, John Cleese, entre otros. Duración: 103 minutos.

Director General: Alejandro Leal

Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, Julia Elena Melche, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz. Asistente Editorial: Maricela Olmos.

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