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Por:
Alejandro Leal
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Amsterdam, la ciudad donde el sexo se vende en vitrinas, es más un personaje
omnipresente que un escenario de "Testigo Ocular" ("Do Not Disturb", 1999),
un thriller que mezcla
con especial sorna el suspenso y el humor negro, combinación que lo mismo
satisface a quien busca una trama de intriga que a aquel que piensa pasarse
un muy entretenido momento.
Walter (William Hurt) y su esposa Cathryn (Jennifer Tilly) viajan a Amsterdam junto con Melissa (Francesca Brown), una niña de 10 años que no puede hablar y que, en un infantil afán de llamar la atención disfruta de inventar cuanta historia puede, tal y como hacer creer a los pasajeros del avión en que viajan que la aeronave está incendiándose.
Ya instalados en el hotel, Melissa es testigo de un asesinato, por lo cual comienza a ser perseguida por entre las calles, canales y hasta las cañerías de la ciudad. El torpe matón Bruno (Corey Johnson) anda tras ella, en un recorrido total por Amsterdam, que seguramente ni los guías de turistas harían mejor (y cómo no va a ser, si el director del filme reside ahí).
La
ingeniosa Melissa se las arregla para despistar al despistado criminal. Mientras
tanto, su madre está preocupada por la desaparición de su hija, a la vez que
Walter (quien no es su padre) se interesa más en su jugoso negocio farmacéutico
que en comprender qué sucede (de hecho, nunca se ha dado el tiempo para aprender
a comunicarse con ella).
Al hallarla, la pareja discute por las posibilidades
de que la historia sea cierta o un juego más de la niña. Sin
embargo, ésta vuelve a desaparecer
asediada por el tarado Bruno.
Más allá del atractivo de contar con Hurt y Tilly como gancho de taquilla, la cinta cuenta con una protagonista cuyo nombre no aparece en el cartel pero que es la estrella indiscutible de "Testigo Ocular": la pequeña Francesca Brown, cuya interpretación a momentos llega a ser una disfrutable parodia de los héroes de acción hollywoodenses.
El realizador holandés Dick Maas, profeta
en su propia tierra al ser el creador del filme más exitoso de su país
("El Elevador" / "De Lift" (1983), hace de "Testigo Ocular"
todo un festín persecutorio,
aderezado con una narrativa que saca jugo a hacer parecer de todo el filme
una historia de humor involuntario, logrando este objetivo inteligentemente.
De hecho, William Hurt es el mejor apoyo para
este ánimo, ya que el espectador podría jurar que se está tomando totalmente
en serio su papel, como si pensara estar actuando en un thriller serio y formal,
lo cual en el contexto del sicario zonzo y otros gags resulta muy curioso.
Como sea, "Testigo Ocular" es un divertimento
poco común, con ese toque europeo que le da una personalidad distintiva al
filme, que
sin caer en el pastelazo consigue la hilaridad permanente en todo aquel espectador
dispuesto a dejarse llevar por la anécdota.
(Holanda, 1999) Título original: "Do Not Disturb". Dirección, guión y música: Dick Maas. Fotografía: Marc Felperlaan. Con: Francesca Brown, William Hurt, Jennifer Tilly, Corey Johnson y Michael Chiklis, entre otros. Duración: 95 minutos.