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Director General: Alejandro Leal
Editora en Jefe: Lucía M.Valle
Colaboradores: Vicente Gutiérrez, Mauricio Chávez, Fabián de la Cruz, Maic y José Vera
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Por:
Alejandro Leal
"Hable con Ella" es la película número catorce de la filmografía de Pedro Almodóvar. Encarrerado luego de la buena aceptación (con un Oscar ganado incluso) de "Todo Sobre mi Madre" (1999), el cineasta manchego enarbola una vez más la bandera del melodrama con ese estilo único que sólo él posee, y que no puede tener otro epíteto que almodovariano.
Este
es el filme más maduro, profundo y sensible de Almodóvar. Sin estar exenta
del tradicional humor del cineasta, la cinta resulta una extraordinaria pieza
de la filmografía del realizador, con un intrínseco sentido de poética belleza
narrativa y visual que hace de esta espléndida realización la máxima muestra
de la fortaleza y maestría del director.
Almodóvar evoluciona y con "Hable con Ella" deja de lado su costumbre de ubicar a la mujer como protagonista (con excepción de "La Ley del Deseo"), enfocándose ahora en dos personajes principales masculinos: el enfermero Benigno (Javier Cámara) y el periodista argentino Marco (Darío Grandinetti), unidos por la condición comatosa de la torera Lydia (Rosario Flores) y la atractiva (con el poder de provocar el deseo aún inmóvil) bailarina de ballet Alicia (Leonor Watling, a quien recién vimos en todo su esplendor en "Son de Mar", 2001, Bigas Luna).
Ambos
se ven por vez primera en el espectáculo dancístico "Café Müller" de la coreógrafa
alemana Pina Bausch. Marco llora emocionado, mientras que Benigno lo ve. Pasado
el tiempo se reencuentran, ahora en una situación muy diferente. Lydia y Alicia
han caído en coma, situación que el azar ha elegido para que confluyan estos
hombres tan diferentes entre sí, pero unidos por el destino para forjar una
amistad cimentada en la soledad compartida pero, sobre todo, en la desesperada
necesidad de conversar, que conlleva la magia de la palabra como vehículo
transformador.
Almodóvar
echa a andar una caprichosa narrativa en la que cabe hasta la inclusión de
una cinta muda llamada "Amante Menguante" para resolver en buena medida el
entramado argumental. Tiempo y espacio están a la orden de un ir y venir anecdótico
que si no es del todo coherente es a causa, seguramente, de la irracionalidad
impulsiva del corazón, que dicta los caminos a seguir en esta historia, insuflada
por la omnipresente imposibilidad de expresar sentimientos soterrados bajo
la complejidad de las emociones de estos cuatro personajes, forjada por el
dolor.
Almodóvar
conjunta en el elenco a destacadas personalidades: por una parte invita a
Darío Grandinetti, el memorable Oliverio de "El Lado Oscuro del Corazón" (1992,
Eliseo Subiela), mientras que para interpretar a la torera Lydia convida a
la cantante Rosario Flores, a la vez que Geraldine Chaplin interpreta a Catarina,
la maestra de danza amiga-confidente de Alicia, y en una participación especial
podemos disfrutar de la presencia del reconocido cantante Caetano Veloso con
su muy personal versión de "Cucurrucucú Paloma" (en esa costumbre del realizador
de incluir desgarradoras canciones mexicanas en sus cintas).
Cast
sorprendentemente efectivo que demuestra, una vez más, que el realizador tiene
un excelente ojo para conformar conjuntos actorales que, por más dispares
que se antojen, dan todo (y más) de sus talentos (menores o mayores) bajo
la hábil tutela de Almodóvar, capaz de sacar agua hasta de las arenas del
desierto.
(España, 2002) Dirección y guión: Pedro Almodóvar. Fotografía: Javier Aguirresarobe. Música: Alberto Iglesias. Con: Javier Cámara, Leonor Watling, Darío Grandinetti, Rosario Flores y Geraldine Chaplin, entre otros. Duración 112 minutos.