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Por:
Alejandro Leal (ENVIA
UN COMENTARIO)
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Si pensamos en Roger Michell inmediatamente lo relacionamos con su filme "Un Lugar Llamado Notting Hill", por lo cual resulta sorprendente que en su nuevo filme "Fuera de Control" ("Changing Lanes") cambie radicalmente de la comedia romántica al drama, en una afortunada transición de géneros.
"Fuera de Control" apuesta por una anécdota a la "ojo por ojo, diente por diente" por medio de sus dos personajes protagónicos, Gavin Banek (Ben Affleck) y Doyle Gipson (Samuel L. Jackson), quienes durante todo un largo día se confrontan echando mano de cuanta artimaña pueden para hacerse mutuamente la vida imposible, todo a causa de un simple accidente automovilístico.
Banek y Gipson están apurados por llegar a tiempo a los juzgados. El primero es un abogado que debe presentar un importante documento tras del cual hay una cuantiosa ganancia un tanto fraudulenta; Gipson debe apurarse para demostrar que ha obtenido un préstamo inmobiliario para impedir que su ex mujer se lleve a sus hijos lejos de Nueva York. Sin embargo, luego de chocar sus autos, Banek huye del lugar sin hacer caso a Gipson que exige llame a la aseguradora. "¡Mejor suerte para la próxima!", le dice el abogado al atribulado Gipson, en cuyo poder queda el documento en cuestión.
Al
llegar ante el juez, Banek se da cuenta de que está al borde de causarle un
gran desastre a la firma para la que trabaja a causa de su descuido al dejar
olvidado el codiciado legajo, mientras que con el retardo Gipson pierde la
oportunidad de demostrar que puede ser un buen padre.
Michell establece certeramente desde el inicio los parámetros de ambos personajes. Banek es el arquetipo del abogado sin escrúpulos y Gipson un ex alcohólico adicto al caos. El realizador desarrolla a partir de estas características un drama con cierto tinte de thriller que aumenta de intensidad secuencia tras secuencia, dándonos una clara idea de lo que puede suceder cuando las presiones en una gran ciudad provocan de un incidente común toda una reacción en cadena.
De hecho, el efecto de reacción en cadena es el hilo conductor del filme. La ansiedad en conjunto con la ira es una combinación explosiva, y Michell sabe expresar esta intensidad de emociones llevadas a peligrosos extremos.
Definitivamente, "Fuera de Control" consigue su objetivo al mostrar de forma inteligente e intensa la futilidad del revanchismo, revalorando la condición humana por medio de un vistazo a lo más hondo a lo que puede caer (aunque sin caer en la crudeza), de la manera más veraz, tal y como lo demuestra paralelamente al retratar a Nueva York como es (o era), ya que al ser filmadas las tomas de la ciudad antes del tan llevado y traído 11 de septiembre podemos ver el World Trade Center que tanto se empeñó en borrar digitalmente Sam Raimi en "El Hombre Araña".
Por otra parte, Michell bien podía haber evitado los últimos cinco minutos del filme, durante los cuales rompe todo el ritmo e intención de la trama, favoreciendo un anodino final feliz que, sinceramente, "Fuera de Control" no necesitaba.
(Estados Unidos, 2002) Título original: "Changing Lanes". Dirección: Roger Michell. Guión: Chap Taylor y Michael Tolkin. Fotografía: Salvatore Totino. Música: David Arnold. Con: Ben Affleck, Samuel L. Jackson, Sydney Pollack, William Hurt, Kim Staunton, Toni Collette y Tina Sloan. Duración: 100 minutos.