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Por: José Vera (ENVIA UN COMENTARIO AL AUTOR)
Agradezco de antemano el gesto solidario de mi amigo Alejandro Leal de permitirme retornar a la trinchera del periodismo, hoy a través de TuCinePortal.com… Aunque alejado del ejercicio como reportero desde hace 13 años, quiero comentarles sobre el sorpresivo cambio en la actitud de Carlos Carrera, el cineasta mexicano ganador de la Palma de Oro con su corto "El Héroe", y quien ahora con su más reciente realización titulada "El Crimen del Padre Amaro" anda sumergido en la más gruesa de las polémicas generada por un filme mexicano en los últimos tiempos. Les decía del giro sorpresivo, porque allá por principios de los 90 cuando comenzaba su periplo en el terreno de los 35 milímetros hablar con Carlos uno era como el protagonista de algún monólogo. Con tirabuzón apenas y si respondía a los interrogatorios periodísticos. Me niego a pensar que alguien lo haya amenazado con ponerle un cuete en salva sea la parte, o que le haya regalado el Manual de Imagen creado por Víctor Gordoa, y muchos menos que haya formado parte de alguna Academia o Instituto para mejorar su comportamiento público. Y es que ahora hasta se engalla, se muestra rebelde, listo para entablar debate de todo tipo según pude apreciar en sus comparecencias con la prensa con motivo del estreno reciente -a pesar de los embates de diversas organizaciones y la Iglesia católica misma-, de su versión a la novela sobre el Padre Amaro. Bueno, cambiar de opinión, es de sabios... Todo esto se los cuento, porque la única vez -y miren que fueron muchas veces que intentamos un servidor y otros colegas arrancarle sus opiniones sobre su trabajo-, que sentí que él se hubiera confesado ocurrió en una noche de chelas, que no de copas a unos pasos de la bellísima Laguna de Bacalar, en Quintana Roo, en un encuentro cinematográfico del que ya les comentaré en una futura entrega. En aquella ocasión, Carlos, El Perrito Estrada y algunos otros directores incipientes de su generación contaban sus sueños guajiros y sus aspiraciones en el séptimo arte. Esa noche Carrera hablaba y hablaba como nunca, hoy con gusto me emociona evocar aquellos gratos momentos al lado de esos cineastas que han logrado sobrevivir, algunos más o menos, otros peor que menos, pero ahí andan dando guerra. Dicho sea de paso, tampoco puedo dejar a un lado aquellas mañanas en el Jardín de Coyoacán, donde Alfonso Cuarón en un gesto sincero advertía antes de iniciar la plática: "hoy tú pagas las aguas preparadas porque ando frito". Y quien esto escribe, muy orondo, aceptaba, en lugar de increpar y señalar que cada quien debía pagar lo suyo. A lo que voy, más que balconear a Poncho, a quien agradezco el haber confiado en mí y revelar la actitud de Francisco Báez, entonces responsable de promoción en el Imcine, entonces en manos de Ignacio Durán Loera, sobre la forma en que se había manejado la difusión de "Sólo con tu Pareja". Apenas y dimos a conocer esa situación en las páginas de espectáculos del hoy desparecido diario El Nacional, cuando Báez se quejó y tanto Poncho y un servidor quedamos como el cuetero. Ahora Cuarón, quien saborea con toda justicia las mieles de sus triunfos tengo entendido que anda ahí aliado con el productor de su filme "Y tu Mamá También" queriendo comprar al campeonísimo Guadalajara. ¡Ay, qué tiempos señor don Simón! Otro amigo que no puedo dejar de mencionar en esta primera entrega, es al bonachón e inteligente Guillermo del Toro a quien en un par de ocasiones acompañé en el lobby del Hotel Vallarta de Guadalajara (punto de reposo de los convidados a los festivales cinematográficos locales). Ahí, casi de madrugada Memo apretaba entre sus manos diversas historias y nos decía emocionado: "Estoy esperando a Nacho (Durán Loera), para enseñárselas y me apoye para filmarlas". Al parecer, al entonces responsable de apoyar al buen cine mexicano no le interesaron o las rechazó argumentando que eran "no viables por cuestiones financieras". Guillermo tuvo que ir a tocar puertas a Europa para filmar uno de sus más grandes sueños en aquellos años: "El Espinazo del Diablo", cuyas primeras líneas argumentales y bocetos tuve el privilegio de ver antes que otros comunicadores. La película ya forma parte de la historia de la cinematografía internacional. Ahora, refugiado y teniendo como sede de operaciones un rancho texano, alejado de su bella y querida Guadalajara, Guillermo del Toro anda del tingo al tango buscando dineros que hagan realidad otras de sus historias, aunque en ocasiones deba sacrificarse para filmar lo que sus patrocinadores le exigen. Antes de concluir esta entrega me alegra estar de regreso y contarles algo de los que pocos tienen el privilegio de saber. .. Hoy me da una satisfacción enorme saber que al igual que Carlos, Alfonso y Memo, nosotros también hemos alcanzado parte de nuestros sueños....