
EL EXORCISTA: EL COMIENZO
EL EPICENTRO DEL MAL
Por: Alejandro Leal
Desde que se inventaron las precuelas se acabó el respeto por los clásicos. Si bien es cierto que las secuelas arruinaron a varias cintas al volver sus conceptos meras franquicias, el hastío provocado por degenerativas continuaciones llevó a los estudios a planear una nueva estrategia: las precuelas, que sin embargo padecen el mismo mal que las secuelas, y aún peor ya que éstas echan por tierra los principios argumentales de las cintas a
manipular, al injertarles raíces-orígenes que por más que intenten subyugar la imaginación no consiguen sino decepción.
Para no variar, éste es el caso de El exorcista: el comienzo (The Exorcist: The Beggining, 2004), que toma como base aquella impactante escena del filme de William Friedkind de 1973 cuando el Padre Merrin (Max von Sydow) tiene un encuentro con la estatua del demonio Pazuzu, que nos daba a pensar que había un trasfondo simbólico para la trama en general; ahora bien, dicha alegoría da pie a una reinterpretación a la vez que pretexto para pensar que había algo más allá del mero simbolismo, buscándole un origen añejo a dicha visión.
Este es, pues, el punto de partida de esta precuela, dirigida por Renny Harlin, bien conocido por su trabajo como realizador por encargo de secuelas como Pesadilla en la calle del infierno 4 (A Nightmare on Elm Street 4: The Dream Master, 1988) o Duro de matar2
(Die Hard 2,1990), quien recibió la comisión de llevar a cabo este proyecto, que ya había pasado por las manos de Paul Schrader –quien fue despedido porque su concepto “no daba miedo” –, además de haber sido también desarrollado por el reconocido John Frankenheimer –quien murió durante la preproducción del filme–, entrando al quite con buena fe.
Después de haber padecido el infierno en carne viva con los horrores de la Segunda Guerra Mundial, el Padre Merrin (Stellan Skarsgård) pierde la fe y se aboca a su vocación de dedicado arqueólogo, la cual le lleva a una excavación en Kenya, donde descubre una pavorosa iglesia bizantina que señala el sitio justo en el que cayó a la Tierra el demonio luego de la batalla encabezada por éste en el Cielo. Merrin debe replantear entonces sus creencias al enfrentar por primera vez al diablo que reclama su dominio del mundo a través de sacrificios y posesos.
Interesante concepto retratado con eficacia por Vittorio Storaro aunque con magro desarrollo argumental, con mucha sangre de por medio y refriteo de viejas fórmulas que le restan originalidad al filme.
El exorcista: el comienzo. Título original: The Exorcist: The Beggining. Dirección: Renny Harlin. Guión: Alexi Hawley, William Wisher y Caleb Carr. Fotografía: Vittorio Storaro. Música: Trevor Rabin. Actúan: Stellan Skarsgård, James D'Arcy, Izabella Scorupco, Julian Wadham, Remy Sweeney, Andrew French, Ralph Brown, Ben Cross, David Bradley, Alan Ford, Antoine Kamerling. Duración: 114 minutos. Estados Unidos, 2004.

Director General: Alejandro Leal
Editora en Jefe: Lucía M.Valle
Colaboradores: Perla Schwartz, Eduardo Leyva, Miguel Ángel Irigoyen, Fabián de la Cruz Polanco, Enrique Vázquez, Bruno Star y Antonio Rodríguez
Fotografía: Miguel Ángel Hoffmann
Asistente editorial: Maricela Olmos
Copyright © 2000-2001-2002-2003-2004 TuCinePortal.com - Prohibida la reproducción parcial o total
|
BÚSQUEDA EN TuCinePortal.com powered by FreeFind |
|