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Director General: Alejandro Leal , Editora en Jefe: Lucía M.Valle,
Colaboradores: Ricardo Méndez, Patricio Cervantes y Eduardo Leyva.
ENEMIGO AL ACECHO
Este es un filme épico basado en la historia del héroe en la vida real Vassili Zaitsev, cuyas proezas en Stalingrado constituyen uno de los relatos más famosos que emergieron de la Segunda Guerra Mundial.
Mientras los soldados alemanes y rusos se enfrentan en una lucha encarnizada y el mundo aguarda temeroso el desenlace de la batalla de Stalingrado, el conocido tirador ruso Vassili Zaitsev (Jude Law) va cercando a sus enemigos en silencio, uno por uno.
Su fama pronto lo enfrenta al mejor tirador de los alemanes, el Mayor Konig (Ed Harris), y los dos desembocan en una guerra personal intensa mientras a su alrededor se desarrolla una de las batallas más trascendentales del siglo.
Discreto
y reservado, Vassili no es más que un hombre común que hace su trabajo con
una habilidad extraordinaria. Al darse cuenta de su valor propagandístico,
Danilov (Joseph Fiennes), un oficial y propagandista soviético, transforma
a este sencillo soldado de los Urales en el héroe nacional que tanto les hacía
falta.
Luego de una sucesión de derrotas a manos de los alemanes, la Unión Soviética está al borde del colapso, y la pérdida de Stalingrado podría asegurar la victoria final de los alemanes en Europa.
Stalin ha enviado al propio Kruschev (Bob Hoskins),
el más importante oficial político en el frente de
Stalingrado gracias a su capacidad como orador populista, para dirigir la
defensa de la ciudad.
La valentía de Vassili impulsa el deseo de los defensores a continuar peleando a pesar de las abrumadoras desventajas. Sin embargo, muy pronto Danilov siente recelo del hombre que él mismo creó cuando, en medio de la guerra, ambos se enamoran de Tania (Rachel Weisz), una de las muchas mujeres soldados que valientemente pelean a la par de los hombres.
Los alemanes recurren a su mejor tirador, el Mayor Konig (Ed Harris), para rastrear a Vassili y matar al hombre que se ha ganado fama tanto entre las filas alemanas como entre las rusas. Con paciencia y habilidad admirables, Vassili y Konig se acechan mutuamente, librando su batalla en soledad mientras infinidad de hombres mueren a su alrededor en los caminos de Stalingrado.