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LOS SOÑADORES

EL SUEÑO DE BERNARDO BERTOLUCCI

Por: Eduardo Leyva

Quien lo diría... Paris, la ciudad luz, la capital francesa se ha vuelto el mejor set o plató natural en donde el cineasta italiano Bernardo Bertolucci ha podido desarrollar sus mejores historias, y ha sido el escenario perfecto para que logre posar la lente de su cámara con una capacidad natural como si se tratase de un cine director parisino cualquiera.

De hecho, el mismo Bertolucci se considera todo un francófilo. Dos de sus mejores filmes lo constatan: The Conformist de 1971, con las actuaciones maravillosas de Jean-Louis Trintignant y Stefania Sandrelli, y un año después la polémica Last Tango in Paris, con una extravagante actuación de Marlon Brando al lado de la misteriosa María Schneider.

Treinta y cuatro años después, Bernardo Bertolucci decide regresar a Paris. A lo largo de su carrera, Bertolucci siempre se ha negado a rodar en estudios cerrados, pues se sabe que todos sus filmes, con excepción de un par de escenas de El último emperador -mismas que se tuvieron que rodar en el interior de un set por no conseguir acceso a las habitaciones del Palacio Real Chino- son regularmente filmados en sitios abiertos.

Otra regla que se auto impuso el director italiano a la hora de filmar Los soñadores, fue evitar las locaciones que él mismo utilizó durante los rodajes de El conformista, cuya historia se desarrolla en la época de la Segunda Guerra Mundial, y de El último tango en Paris, cuya trama romántica explora la relación de una pareja en plena revolución sexual a inicios de los años setenta.

Bertolucci se propuso filmar para la ocasión a ese Paris fotografiado de muchas maneras por los directores surgidos del movimiento de la Nouvelle Vague o Nueva Ola del cine francés de finales de los años 50, se propuso hablar nuevamente del amor, pero desde el punto de vista introspectivo de un ménage à trois, del sueño y del amor de los cinéfilos con esa mezcla de sentimientos que tienen lugar en el París de los disturbios estudiantiles de 1968.

Fue así que Bertolucci le propuso al escritor y crítico de cine inglés Gilbert Adair adaptar su novela original The Holy Innocents, para crear la atmósfera perfecta de su nueva película Los soñadores, ambientada, como ya decíamos, en la primavera del turbulento mayo francés de 1968.

Y es que resulta seductor para alguien como Bertolucci plasmar en celuloide la historia de dos estudiantes franceses de cine: Isabelle -interpretada por Eva Green- y su hermano Theo -actuado por Louis Garrel-, que se asocian al extranjero norteamericano Matthew -personificado por Michael Pitt- personajes jóvenes que han sido constante para el director desde que leyó el libro de Adair en 1988.

Curiosamente Gilbert Adair se encontraba en París en 1968 cuando Henri Langlois, director de la Cinémathèque Française, fue despedido de su cargo, lo que provocó el enojo de la comunidad de cinéfilos y de estudiantes que acudían multitudinariamente a las funciones de la Cinémathèque y a sus raras películas.

Bertolucci considera que con ese hecho fue la primera vez que los jóvenes se enfrentaron furiosamente con el gobierno y de hecho le ganaron la calle, pues a la larga Langlois fue reinstalado en su puesto y para muchos, este acto fue el telón que detonó los disturbios de mayo del 68.

El amor por el cine de Adair y Bertolucci los llevó al lugar de origen de la Nouvelle Vague, la Cinémathèque parisina, fuente de cultura de la filmografía mundial, donde se funde el cine, la política, la música, el jazz, el rock 'n roll, el sexo y la filosofía.

Los soñadores constituye una aventura juvenil cargada de erotismo y rebeldía, que transita entre el interior de un viejo departamento parisino, muy similar al usado en El último tango en Paris, y el exterior de las calles de una ciudad inmersa en las manifestaciones y persecuciones policíacas, en el distrito bohemio de St. Germain, donde los eventos del 68 tuvieron sorprendentes repercusiones en la vida de la ciudad.

Bertolucci demuestra que no tuvo problemas para filmar en los escenarios de la Cinémathèque original y en el Louvre, en donde los tres protagonistas recrean la famosa carrera hasta las escalinatas que aparece en el filme Bande a Part (1964) de Jean-Luc Godard.

Es en medio de ese ambiente que los tres jóvenes inventan sus propias reglas que los llevan a experimentar con sus emociones, sus ideales, su sexualidad y su gusto desmedido por el cine, elementos que desarrollan una serie de juegos psicológicos cada vez más absorbentes, pero deliciosos, pues recrean escenas clásicas del cine.

Para Bertolucci y Adair, estos juegos demuestran cómo su amor a Paris se liga con su amor al cine, pasión que se vio fomentada por la Cinémathèque en pleno florecimiento de la Nouvelle Vague, por eso el cineasta no duda en insertar shots de sus filmes favoritos, tales como Quatrecent Coups (Los cuatrocientos golpes) que Francois Truffaut filmó en 1959 o de A Bout de Soufflé (Al final de la escapada, 1960) de Jean-Luc Godard.

Las charadas de los tres jóvenes consisten en acciones como lanzar una moneda al aire, para de inmediato "actuar" a George Raft haciendo lo mismo en Scarface de 1932 y dirigida por Howard Hawks, o recrear la escena del vestido blanco levantado por el aire y descubriendo las piernas de Marilyn Monroe en The Seven Year Itch de Billy Wilder de 1957.

Bertolucci decidió homenajear a sus directores favoritos como a Frank Tashlin y su comedia del rock'n roll The Girl Can't Help It de 1956, o a Tod Browning y su afamada Freaks de 1932, sin olvidar a Nicholas Ray y su Rebel Without a Cause, de 1957, e incluso logra que la juvenil actriz Eva Green luzca tan sensual, tan diva, tan femme fatale como las mismas Greta Garbo en Queen Christina de Rouben Mamoulian, de 1933, y Bette Davis en Beyond the Forrest de King Vidor de1949.

Los soñadores es la reivindicación de Bernardo Bertolucci, el gran maestro de The Last Emperor de 1987, The Sheltering Sky de1990 y Little Buddha de 1994, pasando por Stealing Beauty de 1996 y Besieged de 1998. Es como en todas las mencionadas, un delicioso viaje por el esplendor de una época y el romanticismo de sus personajes; es también el cineasta homenajeándose a sí mismo, y es de las cintas que, en definitiva, uno no debe perderse por nada del mundo.

Los soñadores. Título original: The Dreamers. Dirección: Bernardo Bertolucci. Guión: Gilbert Adair. Fotografía: Fabio Cianchetti. Actúan: Michael Pitt, Eva Green, Louis Garrel, Anna Chancellor, Robin Renucci, Jean-Pierre Kalfon, Jean-Pierre Léaud, Florian Cadiou. 115 minutos. Italia / Francia / Reino Unido / Estados Unidos, 2003.

Director General: Alejandro Leal Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Perla Schwartz, Eduardo Leyva, Miguel Ángel Hoffmann, Fabián de la Cruz Polanco, Enrique Vázquez, Maricela Olmos, Miguel Ángel Irigoyen, Bruno Star y Antonio Rodríguez

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