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EL
SEXO CIBERNÉTICO COMO MANZANA DE LA DISCORDIA EN ESTE FILME DE ARRIESGADA
NARRATIVA
Diane no ha cumplido los treinta. Trabaja para una multinacional que preside Henri Pierre Volf, empresa que fiel a su estrategia de diversificación de actividades (desde operaciones inmobiliarias hasta moda) está negociando la compra de Tokyo Anime, una sociedad japonesa que fabrica un nuevo modelo de Manga y una versión pornográfica (el Hental) con imágenes digitales en 3-D, con lo cual los productos de la competencia no podrán competir, siendo un mercado prodigiosamente lucrativo.
Dos sociedades se disputan la exclusividad para la difusión por Internet de las nuevas imágenes de Volf. Se trata de Mangatronics y Demonlover. Mangatronics contrata a Diane para que defienda secretamente su causa y, a modo de espía industrial, boicotee desde dentro el contrato de Demonlover. Demonlover tiene contactos con sitios web ilegales y violentos, lo cual no le aventaja en sus tratos con Volf, que ignora su existencia.
Diane
llegará a descubrir que también ellos siguen su propia estrategia y tienen
sus propios espías infiltrados, esos mismos compañeros de trabajo que parecen
tan ingenuos e impasibles. Pero
Diane terminará conociendo demasiado y resultando peligrosa a Demonlover.
Pronto, ella ya no tendrá salida y no le quedará más remedio que dar una salto
a la realidad virtual que era quizá era suya desde un principio.
Olivier Assayas, director y guionista del filme, dice de su película: "Demonlover es una de esas palabras abstractas que encuentras en Internet, una combinación de palabras que pones en un buscador. La lees sin leerla. La usas sin pensar en lo que significa. No te das cuenta de nada especial en ella. Es exactamente lo que hace el diablo: te hace olvidar su presencia".
Demonlover
fue filmada entre julio y septiembre de 2001 en Paris, Tokio y Chihuahua (México),
y a la manera de un thriller post-hitchcockiano gira sobre un corporativo
globalizador. Assayas insistió en que la película tenia que adentrarse mucho
más que un thriller barato: "Quería hacer una película sobre la circulación
del dinero, imágenes, poder y sexo en un mundo actual totalmente globalizado,
plasmando cómo fluye lo que llamamos realidad virtual".
Y mientras Demonlover se siente casi hipertextual en el sentido que salta de país en país, de traición en traición, Assayas intenta mantener la historia aterrizada lo más posible, mientras que al mismo tiempo expande la narrativa convencional de una película. "Me di a mi mismo y al público un sencillo paquete de reglas para que así sepamos más o menos el terreno que estamos pisando; pero también era importante divertirnos, torcer las reglas, romperlas, reinventarlas; yo supuse que Demonlover revela un ángulo del postmodernismo en donde existen ciertas reglas de narrativa", añade Assayas.
Cualquiera
que sea el caso, Demonlover reta al espectador en cada vuelta en lo
que parece ser un juego muy complicado en sí mismo, lo invita a tener muchas
teorías e interpretaciones. "Yo pienso que nuestras vidas se han vuelto hipertextuales
en ese sentido, aunque tal vez siempre ha sido así y las películas nunca lo
han sabido. Nosotros vivimos nuestras vidas saltando de una realidad a otra.
Nuestro trabajo se ha convertido en algo más y más abstracto, cada día nos
marginamos más, pareciera que nunca tenemos el cuadro completo de nada. Lo
que es exactamente la conexión de muchas imágenes diferentes de lo que se
encuentra separado de nuestra experiencia diaria, las imágenes en los noticieros
de televisión, la realidad digital en las películas, incluso de las películas
que creamos en nuestras propias mentes. ¿No será que las películas se están
comenzando a preocupar sobre nuestra experiencia del mundo?", remata el realizador.
La
película anterior de Assayas fue Les Destinées Sentimentales, la cual
fue una adaptación fiel de una novela del siglo XIX, la cual dejaba poco espacio
para la narrativa experimental. El director escribió el guión en 1995 antes
de completar su filme Irma Vep. Al respecto, dice: "En muchas formas
Demonlover retoma la historia donde Irma Vep la dejó y ese guión
me estaba llevando. Mi acercamiento a la película fue que no había reglas,
nada estaba prohibido y todo valía la pena el intento. Pienso que las películas
son aburridas en la actualidad, han dejado atrás a la literatura, la música
y las artes visuales. Cada corte está tratando algo diferente, especial en
términos de narrativa, algo que valga la energía de cualquiera".
Olivier
Assayas nació en París en 1955 y estudió pintura y literatura. Realizó su
primer corto, Copyright, en 1979, y poco tiempo después comenzó a escribir
en la prestigiosa revista Cahiers du Cinéma, donde se convirtió en
uno de sus principales críticos cinematográficos entre 1980 y 1985. Trabajó
como guionista muchos años, hasta que filmó su primer largometraje, Désordre,
con el que obtuvo el premio de la Crítica en Venecia, y le sirvió para mostrarse
como una revelación en el cine europeo. Su filmografía siempre ha destacado
por experimentar con las líneas temáticas y estilísticas, equilibrando sus
intereses como realizador y su actitud reflexiva como respetado crítico de
cine.
(Francia, 2002) Título original: Demonlover. Dirección y guión: Olivier Assayas. Música: Sonic Youth. Fotografía: Denis Lenoir. Actúan: Connie Nielsen, Chloe Sevigny, Gina Gershon, Charles Berling, Jean-Baptiste Malartre, Dominique Reymond y Julie Brochen. Duración: 129 minutos.