

CARTAS DESDE IWO JIMA
SENSIBILIDAD RESPECTO A LA VISIÓN DE LOS VENCIDOS
Por: Alejandro Leal
Ecuanimidad es la característica principal que define a la labor de Clint Eastwood al dirigir Cartas Desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima, 2006), la mejor de las dos piezas de que consta su díptico en torno a la cruenta lucha por la posesión de Iwo Jima, la primera de las cuales, La Conquista del Honor (Flags of Our Fathers, 2006), se enfoca más en la cuestión de la necesidad de crear héroes y la manipulación propagandística que en la revisión directa de la larga disputa bélica por la isla.
Cartas Desde Iwo Jima nos muestra a un Eastwood sereno, maduro y virtuoso. Si en la anterior cinta divaga para llegar al meollo del asunto dado su conservador estilo, en esta segunda entrega no duda en mostrar un discurso antibélico revestido con la poética naturaleza de la cultura japonesa. Ello gracias a que desarrolla su discurso desde la mirada nipona con imparcial postura, misma que le permite alcanzar un nivel de empatía tal que logra fascinar por su verosimilitud, amén de conmover por la honestidad de un trabajo pulcro y respetuoso.
En particular ayuda el que el filme sea hablado en japonés e interpretado por un elenco igualmente nipón, encabezado por el portentoso Ken Watanabe, cuya interpretación recorre con maestría niveles de solemnidad, autoridad, lealtad e intimidad. La espléndida combinación de su retrato del General Tadamichi Kuribayashi –comandante de la fuerza defensiva japonesa en Iwo Jima– con el lúcido toque de Eastwood, lleva a esta deconstrucción histórica a un rango épico, conjunto impecable a hacer de Cartas Desde Iwo Jima un nuevo clásico cinematográfico.
Sin el típico tratamiento maniqueo hollywoodense que ha representado en sus cintas sobre la Segunda Guerra Mundial con arraigado prejuicio a japoneses y alemanes como bellacos paranoicos, el General Kuribayashi es un hombre atrapado por las circunstancias, que reacciona de acuerdo a su condición de depositario del código de honor que su rango y el imperio le confieren, en contraparte con la influencia de su educación recibida en Estados Unidos. Brillante estratega cuya táctica de ubicar sus fuerzas bajo tierra sorprendió a los invasores estadounidenses y extendió la campaña de Iwo Jima.
Pero sobre todo, Eastwood demuestra notable sensibilidad respecto a la visión de los vencidos por medio del joven panadero Saigo (Kazunari Ninomiya), alistado más a fuerza que de ganas, que quiere sobrevivir para estar con su esposa y su hija recién nacida, aunque sabe que tal vez no regrese a su hogar (“este es el hoyo en el que pelearemos y moriremos”, le escribe en una carta). Misivas como aquella estructuran la línea narrativa y expresiva del filme.
Todo ello visto a través del casi monocromático ejercicio estilístico del cinefotógrafo Tom Stern, recurso que une al heterogéneo pero memorable díptico de Eastwood.
Cartas Desde Iwo Jima. Título original: Letters From Iwo Jima. Dirige: Clint Eastwood. Guión: Iris Yamashita y Paul Haggis. Fotografía: Tom Stern. Música: Kyle Eastwood y Michael Stevens. Actúan: Ken Watanabe, Kazunari Ninomiya, Tsuyoshi Ihara, Nae Yuuki, entre otros. Duración: 142 minutos. Estados Unidos, 2006.

Director General: Alejandro Leal
Editora en Jefe: Lucía M.Valle
Colaboradores: Carlos Barrón M., Francisco Javier Quintanar y María Lourdes Alvizo - Asistente Editorial: Maricela Olmos
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