CARAMELO

LAS SUTILEZAS DE LA FEMINIDAD

Por: Perla Schwartz

Un microcosmos colorido y sensual que tiene como centro un salón de belleza en Beirut es el escenario central de la historia de la comedia melodramática Caramelo (Sukkar Bannat, 2007), ópera prima de la realizadora Nadine Labaki, quien también caracteriza en la cinta a Layale.

Un poco en el estilo de Magnolias de Acero (1989), la cineasta libanesa da una mirada muy personal del mundo de la mujer en su país, donde la mayoría están ávidas de afecto y viven algunos desequilibrios emocionales que buscan subsanar. El salón de belleza se convierte en su centro de reunión, allí ponen al descubierto sus intimidades, sean las empleadas o las clientas, siempre con un dejo de complicidad y apoyo.

Este espaciotambién ya había sido tratado en el cine por Fernando León Aranoa en Princesas (2006). En lo que toca a Caramelo, ésta es una cinta que se enfoca en las sutilezas de la feminidad, de las contradicciones que alberga el mundo íntimo de la mujer; cinco historias son la base de esta película coral, en momentos engañosa pero de la cual destaca su innegable frescura y emotividad.

La desdichada Layale (Nadine Labaki) se queda plantada un día en un cuarto de hotel, a la espera de su amante casado, a quien quiere festejarle en grande su cumpleaños, a riesgo de haber sido tomada por los empleados como una prostituta. Mientras, Nisrine (Yasmine Al Masri) está próxima a casarse, sin embargo se ve en la necesidad de hacerse coser el himen, puesto que la consigna es llegar virgen al matrimonio, a riesgo de ser rechazada por su futuro esposo. Por su parte, Rima (Joanna Moukarzel) queda embelesada por la belleza de una joven clienta. Ella goza cuando le da shampoo a su larga caballera, y quedan al descubierto sus inclinaciones homosexuales. La cuarta de las mujeres es Jamale (Gisèle Aouad), una mujer que ha quedado traumatizada tras su divorcio y se le niega la oportunidad para convertirse en actriz, es terrible la escena cuando ella se lanza a hacer un casting. Y quizás la historia más enternecedora de Caramelo recaiga en el personaje de Rose (Siham Haddad), una mujer de edad madura que sacrifica su vida personal y la oportunidad de un amor, por cuidar a su hermana mayor quien padece un retraso mental.

Nadine Labaki debuta con firmeza en el séptimo arte logra consolidar la otra cara de Líbano cotidiano, que poco se conoce en el mundo occidental, su filme reboza sensibilidad y buen gusto, a pesar de ser algo convencional en su desarrollo tiene a su favor, un hálito de magia capaz de cautivar al espectador.

El filme es muy colorido y se desliza como el aroma de una suave fragancia. Labaki sabe como colocar la cámara, el como hilar una escena con la siguiente y sobre todo es certera al dirigir a sus actrices, la mayoría de ellas neófitas, a excepción de ella misma y Yasmine Al Masri, siendo así Caramelo una película realista que tiene la peculiaridad de ser poética al mismo tiempo.

Caramelo. Título original: Sukkar Bannat. Dirige: Nadine Labaki. Guión: Nadine Labaki, Jihad Hojeily, Rodnney El Haddad. Música: Khaled Mouzannar. Fotografía: Yves Sehnaoui. Con: Nadine Labaki, Yasmine Al Masri, Joanna Moukarzel, Gisèle Aouad, Siham Haddad. Líbano/Francia. 2007. Duración: 95 minutos.

Director General: Alejandro Leal

Editora en Jefe: Lucía M.Valle

Colaboradores: Ana Carla Díaz, Francisco Javier Quintanar, Julia Elena Melche, Mario Villanueva S. y Perla Schwartz

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